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El Blog de Ramón Linarez

Después de Chávez

30 Julio 2015 , Escrito por Ramón Linarez

“No hay mal que dure cien años, ni que cuerpo que lo resista”

El fallecimiento del Presidente Chávez en 2013 dio un nuevo respiro a la oposición venezolana en sus intereses de volver al poder. Esta misma oposición, que desde el comienzo del año 1999 busco por todos los medios sucios y violentos derrocar al gobierno y que se sentía desgastada, sin posibilidades de volver al poder, vio en el fallecimiento de Chávez una nueva posibilidad de la toma del poder por vías no democráticas como ya es costumbre, no hay duda de que este hecho le ha dado un respiro a la oposición. En las pasadas elecciones presidenciales de abril de 2013 donde resulto electo el actual presidente Nicolás Maduro por un estrecho margen, pero victoria al fin se manifestó en los electores venezolanos generando por un lado desconfianza y traición y por el otro la posibilidad de conquista del poder. El electorado Chavista desconocía un poco a Nicolás Maduro como político y de allí la desconfianza hacia él. Asimismo, los millones de opositores que laboran en las diversas y distintas instituciones del gobierno por fin se expresaron abiertamente y con claridad notable en unas elecciones al sentirse menos presionados. Tras la nueva y constante derrota de la oposición, esta recurre nuevamente a la vía de la violencia, práctica recurrente tolerada por la sociedad en general debido a las fallas del sistema democrático y de justicia del país, debido a los errores del gobierno y debido al uso del lenguaje empleado por el gobierno y sus seguidores, sin dejar de mencionar la miseria de los medios de comunicación de nuestro país, el papel que desempeñan y han desempeñado en los actos de violencia abusando de la libertad de expresión. Cuando por fin comienza a encausarse el gobierno de Maduro comienzan los ataques por el talón de Aquiles del gobierno “la economía”. El gobierno sigue al igual que hace 15 años dependiendo de la renta petrolera porque no ha sabido utilizar los recursos obtenidos por la misma para ampliar y diversificar nuestra economía a la realidad del consumo de la población venezolana, que no solo comenzó a consumir más y mejor, si no que va en constante crecimiento. Este último hecho concibe falta de planificación, ya que si un gobierno se propone como meta reducir y erradicar la pobreza debe planificar y crear las condiciones sociales y económicas traducidas en la infraestructura social, institucional, productiva y económica para alcanzar tal fin. El desafío aun continua, es necesario y perentorio aumentar la capacidad productiva del país en todas las áreas, sectores y ramas de la economía nacional. Cuando nos encontramos nuevamente en un escenario de violencia que pretende quebrar el cauce democrático de nuestro país generado por grupos violentos promovido por la oposición extremista venezolana apoyados y financiados por los EEUU en un intento de obtener recursos para su delicada y fracturada economía actual. La población venezolana recurre al gobierno y rechaza los actos violentos en su amplia mayoría, pero al mismo tiempo se siente confundida por los niveles de escasez y desabastecimiento en decenas de productos. El gobierno necesita cambiar la manera de expresarse con el pueblo opositor, ese que no lo apoya y que pertenece a los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad. Estos hechos violentos han dejado muchas lecturas, entre ellas han dejado ver los errores del gobierno en materia económica, los estragos del toma y dame discursivo contra el pueblo opositor que se transforma en odio y violencia y de no ser por los catastróficos actos de la oposición antidemocrática venezolana, que logro lo que parecía imposible cansar a sus propios seguidores de los sectores con mayores ingresos de la sociedad hoy estuviese el gobierno de Maduro en serios aprietos y apuros. Si estas protestas hubiesen sido verdaderamente pacificas, sin actos violentos de ningún tipo, sin muertos, sin heridos, sin daños a la propiedad pública y privada hubiesen puesto en serios aprietos al gobierno nacional. La mayoría de los venezolanos rechaza o no está de acuerdo con la actual situación económica nacional, la aborrecen. Esto demuestra que la actual dirigencia opositora no busca la felicidad del pueblo, si no volver al poder que siempre creyeron suyos, porque se creen superiores al pueblo pobre por tener mayores recursos económicos. Si el gobierno no aprovecha esta coyuntura para aumentar su popularidad traducida en derrotar los principales problemas que afronta el país de manera progresiva, planificada y para siempre estará perdiendo su credibilidad ante el pueblo que lo eligió para darle felicidad. Porque solo este hecho, podrá revertir el daño mediático que le ha causado al país estos hechos violentos que de manera continua a partir de este momento intentará hacer ver EEUU y sus aliados a Venezuela ante el mundo para justificar en algún momento la invasión a nuestra patria, la cual parece inevitable de continuar la crisis económica mundial, a menos que se revierta y transforme la situación de poder en el mundo. El llamado a la paz que hace el gobierno ante tanta delincuencia en nuestro país, también es para acabar con los intentos golpistas de la oposición venezolana, pero el lenguaje del gobierno hacia el pueblo opositor debe cambiar, ya que les guste o no el pueblo opositor se identifica con su dirigencia y también siente, padece y percibe los errores del gobierno, la delincuencia, la impunidad, la corrupción y la mentira de muchos dirigentes del gobierno, tal como los hoy segDespués de Chávez “No hay mal que dure cien años, ni que cuerpo que lo resista” El fallecimiento del Presidente Chávez en 2013 dio un nuevo respiro a la oposición venezolana en sus intereses de volver al poder. Esta misma oposición, que desde el comienzo del año 1999 busco por todos los medios sucios y violentos derrocar al gobierno y que se sentía desgastada, sin posibilidades de volver al poder, vio en el fallecimiento de Chávez una nueva posibilidad de la toma del poder por vías no democráticas como ya es costumbre, no hay duda de que este hecho le ha dado un respiro a la oposición. En las pasadas elecciones presidenciales de abril de 2013 donde resulto electo el actual presidente Nicolás Maduro por un estrecho margen, pero victoria al fin se manifestó en los electores venezolanos generando por un lado desconfianza y traición y por el otro la posibilidad de conquista del poder. El electorado Chavista desconocía un poco a Nicolás Maduro como político y de allí la desconfianza hacia él. Asimismo, los millones de opositores que laboran en las diversas y distintas instituciones del gobierno por fin se expresaron abiertamente y con claridad notable en unas elecciones al sentirse menos presionados. Tras la nueva y constante derrota de la oposición, esta recurre nuevamente a la vía de la violencia, práctica recurrente tolerada por la sociedad en general debido a las fallas del sistema democrático y de justicia del país, debido a los errores del gobierno y debido al uso del lenguaje empleado por el gobierno y sus seguidores, sin dejar de mencionar la miseria de los medios de comunicación de nuestro país, el papel que desempeñan y han desempeñado en los actos de violencia abusando de la libertad de expresión. Cuando por fin comienza a encausarse el gobierno de Maduro comienzan los ataques por el talón de Aquiles del gobierno “la economía”. El gobierno sigue al igual que hace 15 años dependiendo de la renta petrolera porque no ha sabido utilizar los recursos obtenidos por la misma para ampliar y diversificar nuestra economía a la realidad del consumo de la población venezolana, que no solo comenzó a consumir más y mejor, si no que va en constante crecimiento. Este último hecho concibe falta de planificación, ya que si un gobierno se propone como meta reducir y erradicar la pobreza debe planificar y crear las condiciones sociales y económicas traducidas en la infraestructura social, institucional, productiva y económica para alcanzar tal fin. El desafío aun continua, es necesario y perentorio aumentar la capacidad productiva del país en todas las áreas, sectores y ramas de la economía nacional. Cuando nos encontramos nuevamente en un escenario de violencia que pretende quebrar el cauce democrático de nuestro país generado por grupos violentos promovido por la oposición extremista venezolana apoyados y financiados por los EEUU en un intento de obtener recursos para su delicada y fracturada economía actual. La población venezolana recurre al gobierno y rechaza los actos violentos en su amplia mayoría, pero al mismo tiempo se siente confundida por los niveles de escasez y desabastecimiento en decenas de productos. El gobierno necesita cambiar la manera de expresarse con el pueblo opositor, ese que no lo apoya y que pertenece a los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad. Estos hechos violentos han dejado muchas lecturas, entre ellas han dejado ver los errores del gobierno en materia económica, los estragos del toma y dame discursivo contra el pueblo opositor que se transforma en odio y violencia y de no ser por los catastróficos actos de la oposición antidemocrática venezolana, que logro lo que parecía imposible cansar a sus propios seguidores de los sectores con mayores ingresos de la sociedad hoy estuviese el gobierno de Maduro en serios aprietos y apuros. Si estas protestas hubiesen sido verdaderamente pacificas, sin actos violentos de ningún tipo, sin muertos, sin heridos, sin daños a la propiedad pública y privada hubiesen puesto en serios aprietos al gobierno nacional. La mayoría de los venezolanos rechaza o no está de acuerdo con la actual situación económica nacional, la aborrecen. Esto demuestra que la actual dirigencia opositora no busca la felicidad del pueblo, si no volver al poder que siempre creyeron suyos, porque se creen superiores al pueblo pobre por tener mayores recursos económicos. Si el gobierno no aprovecha esta coyuntura para aumentar su popularidad traducida en derrotar los principales problemas que afronta el país de manera progresiva, planificada y para siempre estará perdiendo su credibilidad ante el pueblo que lo eligió para darle felicidad. Porque solo este hecho, podrá revertir el daño mediático que le ha causado al país estos hechos violentos que de manera continua a partir de este momento intentará hacer ver EEUU y sus aliados a Venezuela ante el mundo para justificar en algún momento la invasión a nuestra patria, la cual parece inevitable de continuar la crisis económica mundial, a menos que se revierta y transforme la situación de poder en el mundo. El llamado a la paz que hace el gobierno ante tanta delincuencia en nuestro país, también es para acabar con los intentos golpistas de la oposición venezolana, pero el lenguaje del gobierno hacia el pueblo opositor debe cambiar, ya que les guste o no el pueblo opositor se identifica con su dirigencia y también siente, padece y percibe los errores del gobierno, la delincuencia, la impunidad, la corrupción y la mentira de muchos dirigentes del gobierno, tal como los hoy seguidores del chavismo padecieron durante la IV república.

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