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ACUERDO HUMANITARIO EN VENEZUELA POR LA COVID-19

9 Abril 2020 , Escrito por Ramón Linarez

A raíz de la actual pandemia que atraviesa la humanidad de la cual no escapa nuestro país, se escuchan voces entre diversos actores de la sociedad y de la política en torno a establecer un acuerdo humanitario y dar una tregua al conflicto político nacional -en concordancia con la solicitud realizada hace poco por el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas- en el marco de la atención sanitaria que requieren las y los venezolanos durante el tiempo que perdure la situación de la pandemia en el país.

 

Dicho acuerdo, permitiría mitigar y minimizar los efectos de dicha pandemia en la población y en la economía nacional, esta última ya antes afectada en parte por las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el gobierno de los EEUU a nuestro país -las llamadas sanciones- y, por otra parte, por la corrupción administrativa, la ineficiencia en la gestión pública del Estado-Gobierno en términos generales, entre otros.

 

Este acuerdo, permitiría ayudar al pueblo en general a permanecer en cuarentena para seguir contribuyendo a romper las cadenas de transmisión del virus, ya que el mismo daría respuestas oportunas de momento a problemas que por sí sola la población no podría resistir ante la paralización económica en varios sectores que genera la pandemia tanto a nivel global como a nivel local en nuestro país.

 

En ese sentido, este acuerdo debe ser profundamente amplio incorporando a todos los sectores y actores de la vida nacional: autoridades gubernamentales de todos los partidos políticos en todas las dimensiones del poder, empresarios, representantes sindicales y de los trabajadores en general, representantes de todas las religiones, iglesias y escuelas filosóficas que hacen vida en el país, actores y líderes políticos de todas las tendencias, signos y corrientes, medios de comunicación e información en todas sus formas y expresiones incluyendo los medios alternativos o comunitarios (prensa, radio, TV, medios digitales y electrónicos), la asociación bancaria de Venezuela, representantes de la banca pública y privada, cámaras de comercio, cámaras inmobiliarias, colegios y gremios de diversas organizaciones, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, representantes de las universidades, intelectuales, partidos políticos y en general toda organización que haga vida en el país y que desee contribuir a la lucha contra los efectos e impactos del coronavirus Covid-19 en nuestra nación.

 

Considerando esto, para establecer un contrato social por así llamarlo en este momento único pasa por establecer acuerdos mínimos de trabajo y esfuerzos conjuntos para superar lo antes posible y con los menores efectos la pandemia a nivel nacional. Uno de ellos, pasa por reconocer que el único, legítimo y actual presidente Constitucional es Nicolas Maduro, algo que por error político algunos sectores y actores del país se niegan a reconocer y más grave aún, algunos de estos actores obedeciendo a intereses extranjeros.

 

El segundo acuerdo, pasa por idear un plan conjunto de apoyo y ayuda económica tanto a empresarios (grandes, medianos y pequeños) que están siendo perjudicados por la paralización total o parcial de ciertos sectores de la economía nacional por no considerarse esenciales, aún los considerados esenciales están siendo afectados por todas las restricciones que conlleva el cumplimiento necesario de la cuarentena; como también apoyo y ayuda a los y las ciudadanas para que estos últimos no tengan motivos para incumplir las medidas adoptadas por el gobierno y sobre todo la cuarentena, dotándolos de alimentos a precios justos y de los servicios necesarios para mantener las medidas de higiene y seguridad de la población.

 

En tercer lugar, que todas las organizaciones del país apelen a su solidaridad y generosidad con su nación y con su pueblo destinando recursos monetarios para adquirir a modo de donación a los servicios sanitarios del país de insumos médicos, y alimentos para las personas y sectores más vulnerables y afectados del país (trabajadores informales, adultos mayores, personas con alguna discapacidad, desempleados, entre otros); es necesario crear un fondo que reciba aportes tanto del estado como de la empresa privada, así como de organizaciones nacionales e internacionales que pueda ser administrado de manera conjunta por diversos actores o por medio de una comisión que designen las partes de modo que pueda ser transparente el uso de los recursos que maneje dicho fondo, para hacer frente al coronavirus Covid-19 y poder ayudar económicamente al pueblo.

 

En ese orden de ideas, el cuarto acuerdo pasa por ser aún más transparente en el manejo de la información con respecto al tema del coronavirus Covid-19 en el país, involucrando en mayor grado o medida a los medios de comunicación e información públicos y privados en todas sus expresiones, así como a diversos especialistas médicos además de los del gobierno.

 

Un quinto acuerdo en materia de educación, que pueda apoyar a nuestros niños, niñas y estudiantes en general para no paralizar el derecho universal a la educación a pesar de la crisis sanitaria. El gobierno debe en conjunto con otros profesionales de la materia y según cada región y sus particularidades evaluar otras alternativas y propuestas, ya que la iniciativa cada familia una escuela no es la más indicada para garantizar este derecho, tiene fallas como todo proceso que debe ser abordado por el estado y sus ciudadanos. No puede olvidarse el estado que durante estos últimos años la población padece grandes carencias de recursos y que existen casos excepcionales que no pueden dejar de atenderse en materia de educación, porque cada niño, niña y estudiante es importante y se le debe garantizar el derecho universal a una educación gratuita y de calidad.

 

En fin, cualquier otro acuerdo que contribuya al único objetivo de minimizar las consecuencias negativas del coronavirus Covid-19 en el país.

 

Ahora bien, tendrán todas las fuerzas, actores, líderes religiosos, sindicales, políticos, empresarios y la sociedad en general, el coraje, la valentía y el amor por la patria para dejar atrás por un pequeño período de tiempo, la polarización, el fanatismo, el extremismo y los odios que parecen irreconciliables entre varias partes y actores en función del bienestar común, en función de la salud del pueblo venezolano. Tendrán estos actores el carácter humano y las virtudes propias de un líder que se debe poner a la altura de las circunstancias actuales dejando de lado ambigüedades, su narrativa desgastada y sus intereses personales por sobre los intereses colectivos a los que nos convoca esta pandemia.

 

Acaso se puede ser tan egoísta, tan vil, tan ciego como para no ver la realidad que impone decisiones urgentes cristianas y humanas. Acaso se puede ser tan bajo, tan despreciable, mezquino y miserable para no darse cuenta que las circunstancias ameritan desprenderse de lo personal por lo colectivo, que es la vida y la salud de un pueblo lo que está en riesgo.

 

De ser así, a esos personajes hay que recordarles que el pueblo los observa, analiza e interpreta lo que le permite sacar sus propias conclusiones y pasar factura a posterior. Esta pandemia no será eterna y el pueblo está siguiendo con detalle la actuación del gobierno como también la de la oposición y la de otros actores de la vida nacional.

 

Por último, es necesario recordar y subrayar a todas las partes que dicho acuerdo no es para sacar rédito político-electoral, No, es para ayudar al pueblo de forma integral, por tanto, como se mencionó anteriormente deben todos los actores cambiar su narrativa. El gobierno que dirige el presidente Maduro no puede olvidar que aunque haya tomado medidas acertadas para controlar y contener la pandemia tiene 6 años de deficiente gestión para decirlo de forma elegante, al mismo tiempo la oposición venezolana no puede olvidar que ha contribuido en el agravamiento de la crisis económica nacional solicitando sanciones contra el país, al igual que mantiene una conducta apegada al refrán popular que dice “ni lava, ni presta la batea”, es decir, ni colaboran ni permiten que los demás resuelvan los problemas.

El pueblo no olvida, el pueblo ve y verá quien lo esta ayudando, quien le esta tendiendo la mano en estos momentos tan difíciles que atraviesa actualmente. “Amanecerá y veremos” y después no se quejen cuando les pasen facturas electorales, votos castigo para que nadie cante fraude, ni los del gobierno ni los de la oposición. “A buen entendedor, pocas palabras”.

 

 

 

 

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