“PROYECTO PAÍS”
El estado y sus instituciones nacen como instrumentos propulsores de la democracia, del desarrollo y el bienestar de la sociedad, es por ello que conjuntamente con la población se requiere optimizar sus funciones en pro del bienestar colectivo e individual tanto del propio estado como de la sociedad.
Ahora bien, ¿Cómo lograr esto? No hay duda que es un trabajo arduo, permanente y complejo, pero no imposible, ya que luchamos contra flagelos heredados y contra antivalores humanos como lo son la corrupción, el burocratismo, la ineficacia e ineficiencia, entre otros males.
Si bien, no existe una fórmula que aplicar como en las matemáticas o la física, no hay duda que ejerciendo control sobre los planes, programas y proyectos, además de la búsqueda y transformación del hombre nuevo, de la mujer nueva, caminaremos en esta dirección progresivamente.
Se trata de formar un nuevo país, una nueva república, un nuevo estado, que solo será posible con nuestro aporte como ciudadanos y ciudadanas en proceso de transformación del hombre (Género) y, por consiguiente de las estructuras que conforman nuestro actual sistema de gobierno tomando en cuenta las dimensiones organizativas del poder (horizontal y Vertical).
¿Pero realmente es posible dejar atrás esos antivalores que tanto daño le hacen a la patria? ¿Es posible alcanzar el país que soñamos? Cuantas interrogantes existen con respecto a este tema, pero las respuestas las tenemos cada uno de nosotros en nuestra conciencia ¿Cuánto estamos dispuestos a dar y a hacer? ¿Cuántos estamos dispuestos a deslindarnos y desprendernos de esos antivalores que nos dañan a nosotros mismos y a la patria?
Sería y es muy fácil pararse frente a un micrófono, una pantalla y hablar de revolución, de transformación, cuando ni siquiera has comenzado a revolucionar y transformar tu vida. Continúas todos los fines de semana en una licorería, maltratas a tu familia, robas, arrojas basura a las calles, no respetas las normas de tránsito, entre otras, y aun sí dices ser revolucionario, amigo, amiga la revolución comienza en nosotros, en nuestras vidas, para luego trasladarse a lo social, a lo económico, a lo político y a lo cultural en su máximo esplendor. ¿Acaso no lo has entendido? Un revolucionario debe ser altamente ético (entiendo que como seres humanos nos equivocamos, pero recuerda las palabras del sabio “errar es de humanos, corregir es de sabios”).
Tú decides, tú tienes la última palabra o acción, depende de ti, no esperes más, la patria nos necesita, ella cuenta contigo, con nosotros, con tu participación, con nuestra participación.
Parafraseando el eslogan o lema del Foro Social Mundial: “Otro país es necesario, Contigo es posible”.
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