APORTES PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL DE LA HUMANIDAD
CAPITULO II
INVOLUCIÓN HUMANA
En algún punto de la historia de la humanidad nació la propiedad privada, con ella posteriormente nacería el Estado y el Derecho como instrumentos clasistas para defender la tiranía de los modos de producción y sus impulsores. Después de vivir en un planeta donde todo era común, regidos por leyes naturales, en plena armonía con el ambiente y con la Divinidad, fuimos gradualmente involucionando en lo ético, en lo moral.
Primero esclavizando personas, invadiendo y masacrando pueblos enteros, imponiendo culturas y visiones de mundo, estableciendo clases sociales y económicas, como si un individuo fuese superior o inferior a otro ante la Divinidad, como si poseer o no tal o cual titulo o estatus social o económico hace superior o inferior a alguien.
Así también, el poder del hombre se forjo en la mentira para asesinar, condenar y perseguir a nombre de Dios, puede haber algo más aberrante y ruin que pecar y justificar el mal a nombre de Dios. Los estados monárquicos e imperiales poco a poco fueron expandiendo sus deseos de poder y dominación y por ello, era necesario también expandir el territorio. Guerra tras guerra, nación contra nación, reino contra reino por territorios y poder.
La lucha por el dominio del campo, de la agricultura, de la tierra, pero de poder al final, dio paso al Feudalismo. Se hablaba de la libertad de los esclavos, cuando estos no tenían donde dormir, un techo para refugiarse, con que comer, será acaso eso libertad, eso es ser libre.
Ya lo diría Bolívar “Libertad e Igualdad” son inseparables, una no existe sin la otra, una depende de la otra. Los terratenientes asumen el control absoluto del poder y dan paso a la servidumbre, se perfecciona la opresión, es una forma de esclavitud moderna para la época, que irá perfeccionándose cada vez más con el nacimiento de un nuevo modo de producción ante el desgaste de otro.
En concordancia con lo antes expuesto, pasamos del trueque (practicado por nuestros pueblos indígenas y las comunidades primarias) a la comercialización con metales preciosos (principalmente oro, plata y cobre), hasta fabricar uno de los elementos de ingente involución y degeneración de la humanidad “El dinero” y ahora el cuasi dinero.
El desarrollo y la evolución ciertamente del pensamiento humano en la ciencia, en la técnica, dio paso a la creación de grandes inventos, uno de ellos “la máquina de vapor”, revolucionó el mundo; nace la Revolución Industrial. Y allí, en la cuna de la desgracia del mundo (Europa) nace el capitalismo, la forma de esclavitud más perfecta y despiadada que hayamos podido inventar e imaginar. De allí las palabras del maestro del rayo de la Libertad Universal Bolívar, se encontraba en Roma en compañía de su maestro Robinson en 1805 y al referirse a esta ciudad en particular diría “este pueblo ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad”. Una sentencia que mantiene vigencia y que se expande a casi toda la Europa. Continúa Bolívar refiriéndose al mismo tema “… grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros, pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada”.
Con el transcurrir de los años, el capitalismo se fue imponiendo a la gran mayoría de los países del planeta, a través de la fuerza, a través del dominio económico, era y es la Democracia de las élites. Dos guerras europeas por el control del poder, toman carácter mundial y otro país asume la vanguardia del capitalismo y por ende, de la involución de la humanidad, EEUU; impulsado por los denominados “amos del mundo”, las 10 familias más ricas del planeta, dueñas de los grandes medios de producción que controlan más del 60% del mercado mundial de todos los bienes y servicios que se producen y consumen diariamente, tamaña desigualdad existe en nuestra sociedad mundial y que solo es justificada por el postulado capitalista de Smith que reza que “la acumulación de capital es la base del desarrollo económico”.
EEUU, se convierte en el imperio contemporáneo de la humanidad, utiliza la tecnología que se ha desarrollado exponencialmente, sobrepasando los límites de la imaginación humana, para fabricar armas de destrucción masiva y no para acabar con la miseria y la pobreza del mundo. A menos que pretendan hacerlo, mediante guerras y contaminación ambiental.
El postulado de la acumulación de capital como fuente del desarrollo económico, obviando demagógicamente el tema de la propiedad, de quien es dueño de la propiedad, de los medios de producción y quien concentra los factores de producción, nos llevo a generar un planeta, una sociedad mundial, una humanidad sin humanismo, una sociedad cruel y egoísta, una sociedad materialista, que ve como una única forma de satisfacción de sus necesidades, la compra de algún objeto, el poseer dinero, grandes cuentas en los bancos, propiedades y bienes (la cultura del consumismo). Hemos creado una sociedad, un mundo injusto, con tremendas desigualdades sociales, económicas y políticas, sin equidad, sin paz. Todos somos responsables de lo que sucede en el planeta. Martin Luther King Jr. diría “tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena…”, hacer caso omiso a los grandes y gravísimos problemas que afrontamos como humanidad, significa ser parte de ellos y aceptarlos, es necesario rescatar el humanismo en los seres humanos y decir junto a Bolívar “el menor mal es el mayor bien posible”.
Y que tiempos vivimos en la actualidad, como diría Mario Moreno Reyes, mejor conocido como Cantinflas, “la humanidad (constantemente) enfrentada ante la misma humanidad”, guerras por el control del petróleo, por diferentes recursos naturales y en el futuro inmediato por el control del agua dulce, hambre y miseria por doquier, crisis económica, la casi irreversible contaminación ambiental, que amenaza con destruirnos como especie, en fin en la cúspide de la involución humana, en la cúspide de la pirámide invertida de la ética y la moral, la crisis de valores de la sociedad mundial.
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