Overblog Todos los blogs Blogs principales Estilo de vida
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Publicidad
El Blog de Ramón Linarez

APORTES PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL DE LA HUMANIDAD

27 Septiembre 2011 , Escrito por Ramón Linarez Etiquetado en #Inclusión

CAPITULO I

EL DILEMA DEL ORIGEN DEL HOMBRE

 

¿Somos producto de un ser supremo llamado Dios o bien somos el producto de la evolución de un animal?

La humanidad desde tiempos milenarios debate acerca de su origen. Por una parte, tenemos la referencia del Génesis Bíblico, que nos dice que fuimos creados por un ser supremo a imagen y semejanza de él.

“Génesis 1:26: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...” “Génesis 1:27: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

 

Si bien es realmente verdadero que lo planteado en la Biblia acerca de la creación del hombre carece de un carácter científico comprobable, también es cierto, que la Biblia no puede interpretarse literalmente en ningún aspecto. La misma, es simbólica en el más amplio sentido de la palabra, es un libro escrito en forma alegórica, en parábolas. Además, a lo largo de la historia ha sufrido una serie de modificaciones en su contenido, no solo de forma, sino de fondo y para colmo por personas que desconocen su profunda y divina significación, lo que ha generado mayor confusión en su interpretación.

Por otra parte, se encuentra la teoría de la evolución planteada por Darwin y que ha sido sostenida por muchos científicos hasta la actualidad, como hipótesis científica, pero sin ser concluyente. Darwin nos dice, que somos el producto de un tipo de mono en particular que evoluciono hasta convertirse en hombre (género).

Una teoría equivocada, incluso desde un punto de vista científico. Se nos ha dicho, que genéticamente esto puede demostrarse, al comprobarse que nuestra diferencia genética con un chimpancés es de apenas menos del 5%, solo un poco mayor que la poseída con cerdos y gusanos, es decir, que pudiésemos ser también la evolución de un cerdo o de un gusano, como lo plantea Fernando Savater en su libro “El valor de elegir”. Realmente, es igual de absurda esta hipótesis, como la interpretación literal y no simbólica del Génesis Bíblico.

Parafraseando a Samael Aun Weor,  acaso la ciencia ha visto a un animal evolucionar a otro. ¿Existen registros visuales o fílmicos de la evolución de los animales en miles de millones de años? O solo se circunscribe al tipo de mono que absurdamente evoluciono hasta hacerse humano.

Peor aun, esta teoría de la evolución del hombre sostiene, que en el principio no conocíamos el lenguaje, no teníamos capacidad de razonar a gran escala como lo hacemos hoy, dicho en otras palabras, no existía la inteligencia humana. Si viajamos un poco al pasado histórico, encontramos que las culturas o civilizaciones Mayas, Egipcia, Azteca, Olmeca, Zapoteca, Chibcha, Inca, entre otras…, fueron capaces de hacer grandes e imponentes construcciones, sofisticados sistemas de riegos para la agricultura, descubrimientos matemáticos, predicciones astrológicas con una exactitud que aun nos asombran, entre muchos otros aspectos que sorprenden y maravillan al mundo entero, sin la tecnología que tenemos hoy y a pesar de poseer la misma, no podemos hacer las maravillas de esas majestuosas civilizaciones.

En ese sentido, es válida la siguiente interrogante ¿Si hace 5000 o 6000 años atrás como humanidad fuimos capaces de crear grandes avances científicos -basados en civilizaciones profundamente espirituales y religiosas- cuanto más se pudo hacer cuando éramos seres puros e impecables, cuando todo era común, cuando nadie era dueño de nada? Sino que cada quien era dueño de su propia vida, cuando nuestros actos se regían en forma ética y no por instintos de conservación o por deseos egoicos y ruines.

De tal modo, que a ciencia cierta no conocemos realmente nuestro origen. Esto no quiere decir, que debemos pregonar el ateísmo como falsamente lo hiciera el fanático religioso Karl Marx –de la corriente judía de Moisés- o Frederich Engels de la masonería negra (no se confunda esta última con la logia masón blanca a la cual pertenecieron los próceres de la independencia Americana, desde Norteamérica hasta la Patagonia en Suramérica).

Ese ser supremo llamado Dios, existe, es real, aunque muchas personas idiotamente se pregunten ¿Quién ha visto a Dios? ¿Acaso alguien ha visto el viento, el aire que respira, el dolor que siente? Sin embargo, pueden sentirlo, tan real y verdadero como ahora mismo leen estas palabras.

La Religión también es ciencia y viceversa, solo que imperios y personajes siniestros de la historia se han dedicado a generar la matriz de divorcio a estos dos aspectos o ramas de la sabiduría infinita de la humanidad, hasta el punto de creerlos irreconciliables o insolubles como el agua y el aceite. No es acaso la creación misma ciencia pura, cada elemento de la naturaleza, cada ser viviente, incluyéndonos somos ciencia en el más amplio y profundo sentido, todo en el universo posee una constitución biológica, química, física, matemática, artística, filosófica, es decir, científica, pero también posee una composición anímica, energética y espiritual, que pudiésemos denominar mística o religiosa.

 

 

 

Publicidad
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post